Santuario de Las Lajas entre dos tierras


-Última noche en mi cama, llego el día del viaje,-


eso pensaba una noche antes de llegar al terminal de transportes, tenía en mis manos una carta de despidida de mis grandes amigos y mentores “Los Buenos Muchachos”.

Mientras sostenía la carta y me perdía en el encabezado… Bogotá 17 de julio de… recordaba a Alejo mi jefe:

Un tipo de media alta estatura que de primera impresión te impone seriedad e incluso rigidez pero después te das cuenta que es una gran persona, de esas que no dejan morir el niño que llevan dentro pues era el especialista en chanzas, entre ellas  recordaba una donde Mafe La ejecutiva dice:


– chicos ayúdenme a subir las cosas del almuerzo-


( teníamos almuerzo comunitario delicioso chori-pan con cerveza ) yo concentrado en mi trabajo y al ver que la mayoría ya habían bajado pues me quede a gusto enfrente la Mac…

Alejo sube con un par de six pack junto a los demás y dice- Santiago falto subir el hielo…

Yo apresurado al ver que debía haber ido desde el principio y algo contrariado pues necesitaban de mi ayuda baje al primer piso donde solía quedar un bar y tome de una mesa un gran paquete de hielo en la subida de los 3 pisos el hielo goteaba dejando charquitos de agua…

En eso abro la puerta de la agencia y todos me estaban esperando como cuando te hacen el típico ¡sorpresa! Del cumpleaños pero en vez de eso soltaron la carcajada incesante…

Resultaba ser que el dichoso hielo no era de nosotros sino del bar de abajo.

En la justicia de Alejo trabaje doble, entre las carcajadas que se oían hasta el primer piso y los charcos de agua que deje a lo largo de los tres pisos corrí a dejar el hielo donde los meseros del bar lo pusieron, por fortuna no se dieron cuenta o sino esta historia seguiría…

Esto me produjo una sonrisa  mientras leía la carta, por medio de la presente informo que… Hay me fui al pasado de nuevo a otro día en la agencia  el día previo a mis vacaciones.

Alejo me tomo del hombro me dijo:

– Santi bajemos necesito hablar con usted.

(Eso suena mal de entrada pero viniendo de Alejo pues cualquier cosa podría pasar)

Nos sentamos en la misma silla donde un día me entrevistaron unas guapas universitarias 😉 y su gesto de seriedad me inquietaba pues no sabía cómo decírmelo.

-Santi usted ha visto como ha estado la agencia ahorita no estamos muy bien hace poco lo que paso con Mafe se fue esta cuenta grande y bueno tenemos que hacer recorte… es duro pero hasta hoy va con nosotros en la agencia,


…créame que no es fácil…


su cara no mostraba visos de chanzas o de falsedad, sonaba sincero siguió hablando pero mi vos interior era más fuerte,  empecé a divagar entre dudas de si llevar a cabo el viaje,

en eso dijo algo Alejo- igual no deje de hacer sus cosas viaje y pásela bien…

Después de hablar un rato sobre la crisis financiera en la agencia y reflexionar sobre la vida nos estrechamos la mano como unos amigos que sabían que no se volverían a ver.

Fue súbito y triste…

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Vistas desde mi puesto de trabajo

Decidí no hablar sobre el tema en la casa puesto que se dio con normalidad pues ya había pedido las vacaciones para el dichoso viaje entonces para que decir que cuando volviera no tendría empleo eso era preocupar más a mis papas…

Ahora mi sonrisa se había ido y una especie de melancólica tristeza me embargaba mientras aquella carta de despido estaba en el suelo arrugada junto a un par de zapatillas rojas y el morral de viaje, me acosté pensando en “Los Buenos Muchachos” esta agencia que me acogió como una familia en esas personas tan maravillosas y también en mis padres por supuesto sabía que no las vería en un tiempo prudente y prefería no pensar en despedidas y nada de esas cosas, me enfoque en imaginar todo lo que vería, en esas todo se oscureció y pronto sonaba  “i sold my bed but not my stereo” (Capital Cities) mi despertador del celular muy temprano, mis padres se levantaron junto con mi hermano la madrugada estaba fría y solitaria el silencio lo rompía una alarma de un carro a lo lejos nos embarcamos en un bus rumbo a la terminal del salitre en Bogotá donde estaría Carlos ( Carl, o Caliche para que lo identifiquen a futuro) mi parcero, compinche y compañero de viaje.

Despedidas duras más que la del trabajo que fue con alcohol, música y comida que ayudaban a sobrellevar el momento, la de la familia  que es más sencilla solo 5 personas en alguna calle de Bogotá abrazándose fuertemente casi en fila uno por uno por largos instantes, con palmadas en la espalda, buenos augurios, un rostro de tristeza contenida de mi hermano y unas cuantas lagrimas de mis padres y mías hacían del momento algo único que aun escribiéndolo me afecta un poco…

Tal vez es lo más duro de viajar y es algo a lo que es muy difícil acostumbrarse.

Entre esos sentimientos encontrados y el paso apresurado de nosotros buscando el bus que nos llevaría a Ipiales, una maleta la pequeña la del trípode la que cargaba Carlos decidió hacer su pataleta como queriendo quedarse, se cayó de repente pues se le haba descosido la correa para cargarla.


el momento “JUEPUTA LA PALA”


Al mejor estilo  Robinson Días en la novela “La mujer del presidente” cuando despues de enterrar a su amante la mismisima mujer de la presidente, mientras escapa y cae en cuenta que olvida la pala en el sitio del entierro exclamo  JUEPUTA LA PALA!

ese momento en el que sentimos que olvidamos algo importante en nuestro caso aguja e hilo…


Inicio la temporada de esperas


después de ubicar la entrada del terminal que nos correspondía Esperamos cerca de 2 o 3 horas,el bus venia retrasado, en eso “gorreamos” wifi y hablamos del antiguo canal colegas channel proyecto que teníamos entre 3 “colegas” pero  que se disolvería  posteriormente por cuestiones que no vale la pena mencionar ahora…

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los migrantes de izquierda a derecha Carlos y Santiago

Cuando al fin llego el bus de “Fronteras Continental” Nos embarcamos sin más eran buses cómodos con pantalla individual  para cada pasajero nos esperaban cerca de 900 km Y más o menos 18 horas claro sin contar las paradas técnicas, descansos de los conductores, el descanso para dormir todos, las escalas en pueblos y ciudades intermedias, entraba en ciclos de hablar con Carlos, ponerme los audífonos, intentar abrir un candado, ver alguna película dormir, hablar con Carlos, ponerse los audífonos ver el paisaje que cada vez se hacía más salvaje, ver cosmos, comer, ver por la ventana de nuevo, ver la maravilla de las cordilleras como si fueran una cobija café destendida, así hasta que llegamos.

El arribo a la ciudad de Ipiales me dejo un aire de fría tranquilidad, y digo fría no por las personas el ambiente en general estaba frió la niebla adornaba las casitas del cerro llegamos temprano a desayunar  serian no más de las 10:00 a.m no tardamos en darnos cuenta (consejo viajero) que en las terminales es más caro todo por eso salimos de él y el costo descendió un 40% con solo caminar unas cuantas cuadras bajo la niebla disipada y el sol apareciendo,

No esperamos demasiado pues nos faltaban más de 265 km por recorrer en ese día tomamos un taxi compartido que nos llevo al santuario de las lajas al que definimos con caliche como “el Monserrate al revés”

Pues al contrario de Monserrate su catedral queda en camino de bajada en el camino te encuentras con ventas religiosas y nuestro único acercamiento con la comida típica de Nariño el cuy ( según wikipedia: roedor comestible de América…)

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Para la próxima vez prometo comer cuy y documentarlo, no puedo negar que su aspecto es algo intimidante.

En el camino tomamos una variante y nos perdimos

Bueno ya te habrás dado cuenta que no nos perdimos  Bajando lo suficiente a una especie de corredor formado por dos largas montañas se encuentra el santuario de las lajas y he aquí la primera vista al bajar.

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Nos confundíamos entre personas fervorosas del interior del país y de afuera llegaban a celebrar la misa y otros de turistas como nosotros…

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El río Guáitara en un recorrido de 45 km traza la línea fronteriza entre Colombia y Ecuador del lado del país vecino y hermano  lo llaman río Carachi (dato curioso)

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En este punto el inesperado sol apareció nos acompaño y mis pensamientos sobre que al llegar de nuevo a Bogotá no tendría empleo y que mis papas no supieran se me hacia una montaña, pero no podría dañar el viaje con esos pensamientos en la cabeza así emprendí mi deseo de disfrutar cada segundo del viaje.

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El santuario de las lajas es un monumento nacional de Colombia situado a una altitud de 2.900m construido a finales del siglo XX a 10 km de la frontera con Ecuador.

Esa es la definición técnica yo la definiría como el “Monserrate al revés” esa bajadita para llegar es suave pero al subir bueno eso es otra cosa y más si tienes maletas, parece una construcción de otro lugar de otro tiempo no es común ver construcciones de esta magnitud en medio del cañón de un río, esa iglesia como sosteniéndose en la mitad de dos tierras, tal vez podría ser una definición perfecta de mi situación, estar entre dos tierras la que conocía con ajetreos  cartas de despido y ciudad y la de la libertad que estaba ante mis ojos e ignoraba …

Parceros gracias por tomarse el tiempo de leerme y por ahora dejo la historia en este punto, no sin antes dejarles los datos de cómo llegar al sitio y cosas útiles, nos faltan más de 245 km  para el próximo destino y completar 3 noches sin dormir en una cama, pero eso, eso es otra historia…


$RWR45H6

fin…

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