Quito latitud cero en el ojo del huracán

 

 


Lugar: Bogotá  

Hora:  4: 50 a.m.

Se aposa agua en el lavamanos, mientras me cepillo para ir al trabajo y descubro el mecanismo correcto para abrir el sifón (desagüe). Este se abre al jalar una palanca, el agua gira en el  sentido contrario a las manecillas del reloj, despierto de un corto sueño en un bus.


 

Partimos con Carlos en horas de la tarde del santuario de las lajas (Colombia) a el terminal de trasportes de Ipiales y de ahí  hasta la Rumichaca es decir la frontera, debo confesar que el paso de frontera no es muy notorio aparte del papeleo que no es más complicado que como el que paga un recibo en un banco, una fila para que sellen el pasaporte de lado de Colombia en Rumichaca y el mismo proceso una vez pasando la línea trazada por el “rió chiquito” (al final te explico cómo pasar sin pasaporte, es posible…) cruzar la frontera fue caminar por un puente que une dos tierras separadas por agua, como unir con una línea dos puntos, algo tan simple y banal pero a su vez especial pues esta frontera sin saberlo e ignorándolo totalmente era una frontera mental como  si cada paso que daba en aquel puente fuera un precedente de lo que habíamos dejado atrás un paso por mi familia, otro por mis amigos que se quedaron en Colombia, el siguiente por mis mascotas Lana y Lupe, otro por aquel empleo que deje o me dejo sin más, el penúltimo por ese amor inconcluso que se quedo en el día a día en Bogotá, y el ultimo por mí, por una nueva vida, por un renacer y porque no por lo incierto… siempre he pensado que uno debe tener la disposición mental y espiritual para dejarse sorprender por lo que trae cada día, por lo que trae el huracán del destino…

 

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una frontera por cruzar

 

Y hay estábamos montándonos en un carro blanco con placas naranjas, pagando un dólar hasta Tulcán, las personas no parecen ni de aquí ni de allá puesto que en esta zona el dialecto de los nariñenses (Colombia) y las personas de Tulcán (Ecuador) es muy similar al igual que las construcciones coloniales, la gran acepción que encontre fueron las carreteras, esa gran diferencia insospechada, en Ecuador si existen carreteras de 4 y 6 carriles a diferencia de la ingeniería colombiana que hace que las carreteras rodeen cada arruga de la cordillera, en Ecuador  se parte la cordillera en tramos rectos haciendo mas cortas las distancias.

Pasaron no mas de 15 minutos y llegamos a Tulcán, vacilamos un poco en quedarnos a explorar la zona o ir directo a Quito, los rayos dorados en las casitas coloniales y un sol de oro nos propulsaría a tomar el bus a Quito, pues serian cerca de las 5:30 p.m. y tendríamos que viajar un promedio de 5 horas lo que nos daría más de las 10:00 p.m. al llegar a Quito, con esa razón sin mas vacilación tomamos el bus, no tardo en subirse una chica colombiana ofreciendo con nuestro dialecto bogotano dulces, unos kilómetros mas adelante una venezolana  entraría en la escena vendiendo mercancía relojes, gafas, pulseras, una manera honesta y útil de ganarse la vida en el camino, pues en la ruta se vive el día a día, cada día es una aventura y eso nos gusta demasiado con Caliche.

Como si el destino expiara nuestra reflexión, pasarían no más de 20 minutos cuando llegamos a un reten policial donde de rutina un oficial se sube saluda amablemente y empieza a pedir papeles de atrás a delante, cuando llego a nuestros puestos Carlos mostro el pasaporte, yo mi cedula Colombiana, (no tenía pasaporte) fuimos las únicas personas que nos pidieron bajarnos del bus, nuestro acento nos delataba…

 


Colombianos…


 

serán las novelas que se venden al extranjero, la fama mundial de Pablo Escobar o nuestros tantos años de guerra por drogas, lo que nos daría la fama de traquetos, narcos, mulas, putas y sicarios, en ese momento lo comprobaría, era un reten anti narcóticos.

Muy tranquilamente nos bajamos con Carlos tomando la situación calmadamente pues es el ”cliché del colombiano”, como el de los árabes y sus  regates al negociar, de los italianos y la cosa nostra, de los argentinos y su egocentrismo, etcétera… sin que sea regla general, esos clichés son eso, solo mala fama….

Bajamos al puesto de control con nuestras maletas de mano y también las de la bodega, buscaron por cada rincón de nuestras cosas, los demás viajantes del bus eran espectadores, uno de los policías tomo un frasco negro de Carlós e inocentemente se le resbálalo de las manos saliendo la tapa a volar y un polvo blanco quedaría desparramado por los suelos Ecuatorianos…

Mientras la multitud miraba la escena, la reacción del policía fue tensa, pero Carlos con la frescura de un pescado recién sacado del mar le explico, mientras el policía probaba con su meñique llevándoselo a la boca, dichoso Polvo blanco no era más que un complemento vitamínico para el ejercicio (creatina), los policías se tranquilizaron y rieron haciendo bromas  sobre el tema lo que nos hiso entrar en más confianza y muy amablemente nos desearon buen viaje.

Por “desgracia” nacemos con algún cliché social, una cruz que nos acompañara en todas nuestras interacciones sociales pero pienso que las desgracias son solo nuevas oportunidades de sorprender a las personas de lo subjetivo que es cada humano, una oportunidad para mostrar lo particular de cada ser de romper la cuadricula de lo general del cliché y así darnos cuenta que hay que conocer antes de juzgar y callar antes de hablar.

Superada la situación del “cliché del colombiano”, pasaron las horas  hasta Ver el letrero que decía “ Bienvenidos a Quito” que me alegro un montón ya era noche,  el sol nos había dado un espectacular atardecer con tonos violetas naranjas y rojos,

 


 

“es demasiado emotivo ver el mundo pasar por la ventana mientras  cae la tarde”

 


 

la felicidad se me hacia eterna puesto que del letrero de” Bienvenidos a Quito” a la ciudad, paso más de una hora en carretera y mi ansiedad por conocer la capital incrementaba como nuestro cansancio, pues llevábamos más de 2 días durmiendo mientras nos movilizábamos.

Cuando cerca de las 10:30 p.m. llegamos a el terminal de trasporte de Quito sentía una sensación extraña de novedad, sabía que estaba en otro país que compartiría con una nueva cultura, no sé si era el cansancio del momento que hace que todo luzca diferente, como un sueño, pero no me lo terminaba de creer ya había dejado atrás en este torbellino de emociones las dependencias y muchos apegos vanos, sentía que me esperaba algo como esa ansiedad de niño por descubrir el mundo que lo rodea, así me sentía, niño (no hay palabra más perfecta) inseguro de mi mismo con ansiedad de la novedad, con entusiasmo a aprender de lo que no sabía, con energía para ser inocente y preguntar tonterías que todo el mundo sabe, como por donde se sale el sol en esta ciudad.

tomamos el trole bus, este atirantado automóvil propulsado por corriente de un cable que rodea la ciudad nos llevaría hasta la zona histórica de Quito, donde me quede sin palabras con la  simplesa magica de la ciudad nocturna y sus construcciones coloniales alumbradas, una ciudad sacada de otro tiempo en una noche templada (ni fría ni caliente.) una ciudad que abrió sus brazos a un par de extranjeros cansados.

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la ruta recorrida

Nos hospedamos en el hostal  Montufar, una casa más parecida a una pensión con  una claraboya en el central, en cada uno de los pisos corredores como balconcitos que daban a las habitaciones.

Ya estábamos en un cuarto con cama y baño después de algunos días sin dormir en cama ni tener una ducha que no fuera saboteada por el ayudante del conductor de un bus que dijera ¡vámonos que lo deja el bus…!

Yo quería brindar por el triunfo y destapar una botella de ron que nos acomañaria sin mas, pero Carlos sugirió con un no comprensible que era mejor tomarla en la playa, accedí a la recomendación y prendí la tv para ver como era en este país.

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por el túnel el hostal que nos albergaría.

la tv


 

La polémica deportiva:

Es igual apasionada que la de Colombia las peleas entre presentadores la forma en que uno se pone en contra del otro parece un molde de programa como si tanta ira fuera libreteada, ante eso el sueño se apoderaba de mi pero yo luchaba y tenía que pararme para canalear la tv que termino en un programa de chismes de farándula Ecuatoriana.

Farándula ecuatoriana:

como se visten tal o cual persona el escándalo de la diva del momento la infidelidad del tal o cual actor, así paso la noche y me deje vencer por el sueño.

En la mañana La tv de matinée:

También existía un programa mañanero de esos que pretenden animar la mañana pero no lo logran…

no tarde en concluir:

La caja mágica que adormece a las personas es igual en todo lado, es mierda visual.

 


Lugar: Latitud 00.00`00“ (En el centro de todo)

hora:  a las 00:00

se apoza agua en el lavamanos, mientras me cepillo, intentando descubrir el mecanismo correcto para abrir el sifón (desagüe) que se abre al jalar una palanca, ahora el agua no gira en ningún sentido las horas son eternas, lo que me hace reflexionar …


 

 

Me despierto del sueño y estoy en un hostal en Quito junto a mi parcero Carlos aun dormido una botella de ron sin destapar y una muy soleada mañana, la calma se apodera de todo las horas son eternas…

Después del confort de una cama de un hostal y un sol ajeno dándonos calor, nos fuimos a explorar la ciudad, por andenes angostos y paredes coloniales nos refundíamos hasta que en la lejanía vimos algo que resaltaba por su altura y formas particulares

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Alguna calle en Quito

Una iglesia particular Carlos en un viaje anterior no pudo ir por cuestiones de tiempo a esta iglesia, pero hoy era el día el día de conocerla de una vez por todas…

Entre calles onduladas sobretodo subidas adoquinadas, nos abrimos campo a la iglesia era a mi parecer gigante

 

 

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Detalles de Quito
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El ojo de buey
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el “mándala”

 

las formas inspiran…

no soy de los que viajan por arquitectura ni religión, pero vale la pena explorar estos lugares, los artistas contratados para crearlas son verdaderos maestros.

No nos podíamos perder las vistas que de la iglesia por eso decidimos subir y subir.

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sobre las cúpulas

Hasta llegar a las alturas el vertiginoso camino fue algo aterrador para mi humano terrestre y  poco acuático por naturaleza…

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Una vez impactados por las bellas formas de esta iglesia iríamos almorzar algo en el hostal algún enlatado.

 


En la mitad del mundo

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esta no es la mitad del mundo

es solo un monumento a la mitad del mundo.


 

(recuerda que si quieres saber como llegar a estos destinos al final de  cada entrada te pongo una guía práctica de tips y rutas útiles para cada lugar mencionado)

(El transporte urbano en Quito a pesar de que parece algo antiguo es muy organizado.)

paréntesis aparte llegamos al museo de intiñan la verdadera mitad del mundo, un museo mas bien pequeño que te deja perplejo.

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entrada Intiñan

Ver como un pájaro se come una tuza de mazorca me hace reflexionar en cada grano que no me he comido, si, aquel pájaro extranjero está parado comiéndose el mundo sin saberlo, y yo me pregunto cuántos lugares desconozco, cuantas emociones me faltan por vivir cuantos granos no me he comido aun, en eso el pájaro surca el cielo y como apuntando con un índice me muestra una montaña en el fondo, con una inscripción que me revelaría porque sentía tanta paz en este país y es que…

 

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Ecuador ama la vida

En eso llegan más turistas para completar el grupo para iniciar el recorrido, el dialecto calmado y noble de los quiteños me inspira tranquilidad mientras nos explican cómo está dividido Ecuador: selva cierra y costa, también, como los nativos de la selva reducían cabezas y como un pez si orinas en el río, se puede meter en tu glande  y la operación puede ser algo dolorosa, si lo sé suena hostil, pero aun  así inspiran paz, en eso fuimos a ver replicas de tumbas y monumentos latinoamericanos, hacer experimentos de fuerzas y descubrir que en el Ecuador somos mas livianos por lo menos medio kilo.

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Souvenir por poner un huevo sobre una puntilla

el día era muy soleado tranquilo sin mas pensamientos que el día presente estábamos en el ojo del huracán por primera vez viendo todo pasar ante nuestros ojos, estábamos en la línea del Ecuador…

estábamos mas de 1.175 kilómetros de casa, pero aun así me sentia en ella, todo es mas claro no existen mas preocupaciones solo la de llegar al próximo punto para dejarme sorprender, ahora creo firmemente que la paz no la compran los lujos ni el ego que esto produce la paz se crea a partir de un estado de equilibrio donde das sin necesitar nada, donde tu alma “se hace calma” con pequeñas cosas como, parar un huevo en una puntilla en la línea del Ecuador, equilibrando concéntricamente las fuerzas del sur y del norte, eso para mi es paz, tener la certeza de que la vida es más de lo que nos pintan en la tv, que los lujos no dan tranquilidad ni mucho menos felicidad real, darme cuenta que el mundo está pasando caóticamente mientras estoy hay en el centro de todo viéndolo perfectamente claro como el agua, encontrando el sendero,  el camino interior, después de todo somos uno en un todo y un todo en un uno, lo que haga yo determinara cada escena de mi vida con sus consecuencias, si no trabajo por mis sueños nadie lo va hacer, si me dejo absorber por una corbata o una corporación dejare de ser yo y terminare siendo corporación dilapidando mis sueños de humano, dejando de disfrutar de aquellas pequeñas cosas que nos llenan la vida de momentos memorables, después de todo que somos sino las historias que contamos y creamos en cada escenario de nuestras vidas.

Terminamos en la noche viendo Ant Man  se estrenaba por esos días en cine, así termino nuestro día en la latitud 00.00`00“ lleno de eventos pero con la tranquilidad de estar en el centro de todo con el equilibrio de las fuerzas del norte y del sur, si me preguntas la razón puedo decir que Quito tiene algo mágico, es la linea donde empecé a girar en el sentido de la verdadera vida, persiguiendo mis sueños, después de todo hay estaba

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Equilibrado en la mitad del mundo

 

 


tenían razón viajar nos cambia…


 fin

Parceros hasta aquí dejo la historia sinceramente gracias por tomarse el tiempo de leerme y como ya es costumbre les dejo unos tips útiles de la ruta tomada. Como se pudieron dar cuenta esta entrada esta relacionada con la de “EN MEDIO DE DOS TIERRAS SANTUARIO DE LAS LAJAS” nos queda contar la tercera parte de este viaje que cambio la forma de ver mi vida pero eso… eso es otra historia…

 

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